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martes, 8 de diciembre de 2009

Sector 9...o cualquier sector en la Tierra.

Hacer buen cine con la temática de ciencia ficción al parecer no es fácil, sobre todo con una industria del entretenimiento tan mediada por la rentabilidad, o mejor... el mercantilismo. Asi que hay pocos buenos referentes en el panorama visible de la cinematografía de la anticipación, siendo para mi el mejor Odisea del Espacio 2001 (Stanley Kubrick, 1968) y no acercándose ni por asomo algun otro en esa dimensión extraordinaria, cerca pero desde una pérspectiva diferente considero a Blade Runner (Ridley Scott, 1982) otro magnífico exponente de éste género. Pero de vez en cuando algo nuevo aparece para refrescar el gusto y revitalizar la esperanza en el buen cine.

En la recientísima cinta Sector 9 (Neill Blomkamp, 2009) un muchacho negro, posiblemente marginal - claramente no es de las élites sociales- ante la pregunta que le hace una voz sobre que opina respecto a rehubicar a los extraterretres que están asentados en un "guetto", le responde al entrevistador  que se los lleven, nada tienen que estar haciendo acá, "si fueran humanos lo entendería, pero ni siquiera son de éste planeta", de nuevo excúseme el lector si no soy fiel a la literalidad. Pero el sentido inequívoco de la respuesta no tiene pierde.
¿A cuántos pueblos se les ha negado un destierro? A ninguno. A nadie se le ha privado de una injusticia, un desplazamiento, de la discriminación por ser minoría cuando se buscan nuevas tierras o la humillación de ser extranjero en tierra propia. ¿No han sido acaso los pueblos negros africanos algunos de los mas execrados? Por eso me pareció inolvidable esa escena, en la que igual podían estar preguntándole a un estadounidense sureño del siglo XVIII si los negros debían ser considerados iguales en dignidad a los blancos, a un encomendero español si debía respetarle las tierras del nuevo mundo a los indígenas, o a un colono inglés si tenía derecho a expulsar hacia el oeste a los pielrojas. Podemos hacer un paneo a lo largo de la humanidad preguntándole a los que están en situaciuón de privilegio político, económico, cultural, militar, religioso, etc. sobre ese otro que es considerado "inferior" o sencillamente es diferente. Las respuestas no habrían sido muy compasivas. La bondad y la consideración humanas no abundan.

Sector 9 es mucho mas que una recreación de la posible llegada de extraterrestres a nuestro mundo, tal como llega un centro comercial a un barrio, con evidencia física concreta. Por supuesto que en sus primeros minutos evoca a la paupérrima Día de la Independencia (Roland Emmerich, 1996) con esa gigantesca nave nodriza flotando sobre la inmensa urbe terrestre, incluso uno que otro video juego de alienígenas para masacrar cuando poco a poco los van mostrando. Podría haber sido una referencia más de las mediocres cintas sobre marcianos que invaden la pobre Tierra. Pero no, va mucho mas lejos del maniqueo guion: Humano = bueno = víctima / Alien = malo = victimario. Los guionistas (Blomkamp y Tatchell) plantean lo que ya muchos nos hemos preguntado y respondido ¿Cómo seríamos con formas de vida inteligente de otros mundos? ¿Igual que somos con los otros pobladores de éste planeta? ¿Depredadores, asoladores, exterminadores? Nuestra evidente relación hasta ahora lo avala, incluso es argumentable que como nuestros compañeros de viaje planetario no son inteligentes, por lo tanto no es válida la pregunta. ¿Y si son - tan o más inteligentes que nosotros- seríamos capaces de interactuar desde la equidad cuando por milenios ni siquera consideramos a nuestros congéneres iguales, al menos en dignidad? Por lo menos antes de un milenio de evolución sociocultural, no.

Ésta es una historia que hablando al espectador sobre un hipotético futuro no lejano, también le cuenta de las marginaciones del pasado, de las del presente, incluso después de hacer decenas de cintas relatando la pasada tragedia judía en Europa que casi todo el mundo ha visto gracias a la globalidad, sigue siendo insuficiente porque se sigue repitiendo ya no sobre los judíos (incluso por ellos) por tanto sigue siendo necesario mostrarla; también recrea las condiciones lamentables de naciones enteras oprimidas por intereses económicos particulares (un tercio de Africa subsahariana o Latinoamérica por decir algo) Con su perspecticva sociológica Sector 9 se aventura a darle voz a esos estudiosos sociales a los que poco se escucha porque suelen decir lo que a los poderes no les gusta que se hable, es una película que no se queda en el entretenimiento, hace reflexionar, cuestionar sobre nuestra humanidad y tal vez desear que preferiblemente estemos solos en el universo. Por el bien de otros y el nuestro propio.

Corto de Sector 9

domingo, 21 de diciembre de 2008

La bellas: Ambición y Envidia

"The Other Boleyn Girl/La Otra Reina" (Justin Chadwick, 2008) tiene varios méritos, magnífica ambientación, actuaciones convincentes, etc., pero lo mas llamativo es el giro en el guión (no es absolutamente fiel a la historia) que lleva al espectador a presenciar las dos caras de una misma mujer: María y Ana son una misma en dos cuerpos. La ambición con el rostro de María y la bondad con el de Ana, pero ninguna de las dos deja de tener en sí misma lo que en la otra descuella. La menor de las Bolena (en realidad era la mayor) una vez ha probado embriagadores privilegios de ser el objeto del deseo del rey llega a querer aferrarse a él asomando el rostro de la misma ambición que el de su hermana y ésta tiene gestos de sacrificio que no son fácilmente creíbles en su deseo por el ascenso. Si bien la historia gira entorno a la relación de las muchachas con el rey, son muy importantes sus padres, ellos dos polos opuestos, me recuerdan a los progenitores de muchas jóvenes de hoy.
Éstas mujeres y su entorno de inicios del siglo XVI son una buena muestra de nuestra cara y sello, lo que aún nos hace abominables o adorables, incluso al mismo tiempo. Como somos, ambigüedades caminantes. El Sr. Bolena es un escalador social con cara de cordero y su esposa es la mujer mas fiel a la tradición femenina (impuesta) de la sumisión y la dignidad, él y su cuñado Thomas Howard son los clásicos manipuladores de las mujeres que creen que les pertenecen. ¿Hay diferencias significativas entre ésta baja nobleza inglesa y los padres tercermundistas que le ponen silicona a sus hijas y alcahuetean que sean (burdamente) "cortejadas" por fulanos adinerados de cualquier pelambre? Por supuesto al indignante costo que se requiera.
Mas que la ambición misma, es la cruda envidia el canto de la moneda de la que son cara y sello la bellísimas Ana (Natalie Portman) y María (Scarlett Johansson), por eso ésta no es estrictamente una historia de cómo asciende un solapado padre en la escala social a costa de un rey de moral endeble proxenetizando a las hijas, también lo es de la envidia, de la desasón que produce no estar en el mismo estatus que otros, de la ira que produce no ser la preferida en el lecho de Enrique VIII (a la larga una maldición). Mirandolo con el espacio que da el tiempo, es un culebrón sofisticado bien puesto en escena. Igual que nuestra vida de hoy, un entramado de compraventa de conciencias y "el pelar el cobre" de burdas pasiones.
Ésta es también una película de mujeres, hay un repaso de la condición maniquea e infravalorada de la mujer de aquella época, tenida por poco inteligente o sibilina, timorata o altanera, casquivana o santurrona. No había mas opciones entre salvarse o condenarse ¿Siendo Ana tan poco domable, qué otro destino le podría esperar si no el del escarnio público? A su hermana María la redimen su confianza en el amor honesto y un hombre sin mas sueño que el de ser un felíz anónimo, el único que renuncia a la corte asqueado por todos. Un giro del guión que soporta, e invita a concer la esperanza encarnada en Isabel I de Inglaterra (Elizabeth y Elizabeth: La Edad de Oro, Shekhar Kapur), una mujer magnífica, no por santa ni por diabla sino por ese carácter que tiene los elegidos para guiar naciones.
Como en aquel lejano 1.536 aún hoy se sigue ejecutando de muchas maneras en la plaza pública sin necesidad de asentir ante el verdugo ¿Somos diferentes ahora cuando condenamos públicamente a quienes tienen la temeridad de disentir superando valientemente "condiciónes" de inferioridad? Tenemos entre nosotros mujeres ignoradas, madres expoliadas, esposas ultrajadas, mujeres con y sin carácter que para colmo cuando no tienen el empacho en decir lo que piensan, gústele a quien le guste, están expuestas a todo tipo de muertes. Gracias a los miopes poderes arbitrarios masculinos y a la cobardía de los que son incapaces de respetar la voz ajena, incluso amados por ellas mismas.
Al término de la película es vidente que hay pocos cambios. Muy pocos cambios entre la Inglaterra postmedieval y nuestro flamante postmodernismo colombiano.